lunes, 14 de septiembre de 2009

Saludo de Andres Bravo Lira

Estimado amigos:

Ayer, hace tanto tiempo...............realmente me dí cuenta que habían pasado 40 años recibiendo las buenas noticias que me mandaron.


Me encantaría poder estar en Chile el 3 de Octubre para encontrarme con ustedes pero lo veo prácticamente imposible y una vez que el hombre propone y Dios dispone.

Me dió mucha alegría saber de la celebración de los 40 años que salimos del colegio y de la exelente organización que ustedes formaron y no pudiendo estar presente, lo acompañaré por el blog y entraré en contacto con uds en mi próxima ida a Chile que todo indica no podrá ser en este año.

El año pasado fuí tres veces pero en una correría tremenda, las obligaciones que tengo aquí en Nicaragua no son pequeñas lo que me hace dificil ir para allá como sería mi deseo.

En todo caso regresando a Chile tomaré contacto con ustedesd para ver de reunirnos aunque sea para que almorzemos o comamos juntos porque dicen que vivir es estar juntos, mirarse y quererse bien.

Gusté mucho de la idea de tener presente en la misa a los que no vamos a poder ir, y sobretodo a los fallecidos........

Con muy buenos recuerdos de todos y de cada uno, transmito un un fuerte abrazo a Mons Duarte, al Padre Gerardo Joannon y a la memoria de don Galvarino Peña, como es que gustaría hacerlo cara a cara, 40 años despues para manifestarles mi gratitud por todo el bien que nos hicieron.

Uno vé que los años decantan la amistad y de ahí la pena que me dá de no poder estar con ustedes en esta conmemoración.

Con un fuerte abrazo, In Jesu et Maria


Andrés Bravo Lira


Saludo de Jaime Sinclair

Estimado amigos,

Gracias por todos los esfuerzos realizados por el Comité Organizador, por dar el mayor brillo y realce a nuestra celebración de los 40 años el próximo 3 de octubre.


La verdad es que estamos practicando los himnos y canciones que nos ha entregado el Pin...Será una ocasión inolvidable.

De Pablo Rosetti no he sabido nada y sólo sé que vive en Honduras...muy amigo de Zelaya parece y, según su hermana Carolina, con la que hablé por teléfono (ella vive en Suiza), no tiene idea de cómo ubicarlo ya que hasta hace poco vivía en un hotel.


En las actuales circunstancias por las que pasa ese país centroamericano, me temo será más difícil aún.

La convocatoria para el 3 es absolutamente espectacular por lo que nuevamente los felicito.

Un abrazo,

Jimmy


links acerca de Pablo Rossetti

Estos links nos llevan a otros blogs en los que se encuentra informacion acerca de Pablo Rossetti.

http://nothingispermanent.blogspot.com/2008_09_01_archive.html

http://elblogdepachiypablo.blogspot.com/

http://www.youtube.com/results?search_query=pablo+rossetti&search_type=&aq=f

Foto enviada por Eduardo Gonzalez

Estimados Todos:

Envío esta notable foto de archivo:

Trataré de subirla al Blog.

Sirva para afinar la voz como lo pide Fernando .

Por lo menos uno Alejandro Fernández Oyarzún , ya no está …..en este mundo. .(El primero a la izquierda en fila de arriba)

Saludos



Eduardo González E




Genial la foto,

Mi colaboracion sobre los integrantes de la misma es:

Segunda fila:

El segundo de la izquierda es Gabriel Molinas, el tercero soy yo (Jorge Nogues)

Primera fila: El segundo de la derecha es el famoso Pin Morande (si no me equivoco)






Fila de arriba: Fernández Oyarzun, Alejandro Coll, Patricio Rodriguez, Dario Castex, Patricio Larrain, y Alfredo Muñoz,

en 2ª fila…Ignacio Montes, Molina Cifuentes, Nogues Zubizarreta, Oscar Cuadra, Jorge Montes, Eduardo González y Gonzalo Morales.

3a fila Jose Juan Llugany, Rafael Mayorga, Patricio Sanchez,...., Jaime Lopez, ... y Luis Arnoldo Botto?

(FMI)

Recordado Sr. Etchegaray:

Pues claro que no me olvido de aquella fiesta, fue antológica.


Yo vivía por entonces en la calle Alsacia y recuerdo se rompió una cañería del jardín -Rodrigo Pérez y mi hermano Rafael fueron los responsables- y allí empezó el baile.

Recuerdo a tu padre, cuando te fue a buscar, que no se podía creer lo que veía:

¿Pero este es mi hijo? ¡si yo lo dejé de punta en blanco y ahora me encuentro con esto..., que no se le ve ni la cara de tanto barro!. Pasamos como dos días sin agua y yo unos cuantos más castigado.

Doña Gabriela, efectivamente, era "de" Simián, madre de otros alumnos mayores que nosotros que eran largiiiiisimos y hacían de abanderados en los defiles en las reparticiones de premios. Si no me equivoco, el Sr. Simián llegó a ser ministro de Frei.

La Mónica Hot creo que era profesora del "A" y tuve la suerte de verla, día por medio y durante todo un año, en mi casa porque le hacía clases particulares a mi hermano Pablo. Además era muy simpática y, sobre todo, tenía mucha vida interior, es decir..., que te levantaba el espíritu.

No sabes los que me alegra saber de todos ustedes.


Un fuerte abrazo,

Felipe Ríos.

Saludo de Tomás Ricardo Etchegaray Montaner

Aquí estoy Felipe, vivito y coliando.

Me impactó tu buena memoria.


Yo no me acordaba el nombre de la mademoiselle de 2a prep.

Creo que era casada con un Sr. Simián, y los hijos estaban en el colegio. De la Elena Rojas, sí.

De una mademoiselle de 1a tb me acuerdo, creo que se llamaba Mónica Hot, era rubia, estupenda. ¿Qué será de ella? Debe estar tan vieja como nosotros.

Me acuerdo de un cumpleaños tuyo, cuando estabamos en 3a preparatoria creo, si mal no recuerdo vivías por Bilbao arriba o en Alcántara.


Fue al primer cumpleaños que fui de un compañero. En esos tiempos era lejísimos. Le tenía que avisar a mi papá el lunes, para que se prepara sicologicamente para que me fuera a dejar el sábado a esas lejanías.

Yo vivía en Plaza Italia. Otro que vivía lejísimos era Acuña Tagle, por la Reina Alta. El Sebastián Aninat en Alonso de Cordova. J. C. Prieto en la calle Luz. J. P. Peñafiel en Maipú, ese sí que vivía lejos.Uuyyy que recuerdos aquellos.

Estoy juntando plata para depositarle a F. Mendía. Ya llevo casi 3 lucas, me falta un poquito. P'al 18 voy a ir a machetear a las fondas y ahí completo la cuota.

Un cariñoso saludo de éstas tierras queridas

TOMÁS RICARDO ETCHEGARAY MONTANER


viernes, 11 de septiembre de 2009

El Padre Damián de Veuster

El próximo 11 de Octubre el Papa Benedicto XVI canonizará en Roma al Padre Damián de Veuster , sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones que había sido beatificado el año 1995 por el Papa Juan Pablo II .


Me ha parecido oportuno escribir acerca de él aprovechando esta felíz coincidencia por la que este 3 de Octubre de 2009 nos reunimos para conmemorar y celebrar los 40 años desde que salimos del Colegio. Podremos así conocer un poco más de su vida .

La historia sin embargo nos remonta primero a la época de la revolución francesa, en Marzo de 1792 cuando en París y en forma clandestina un obispo ordenaba sacerdote a un joven llamado José Coudrin . Poco tiempo después este obispo moría como tantos otros sacerdotes perseguidos por los revolucionarios .

El joven sacerdote comenzó a vivir su ministerio sacerdotal eligiendo como campo de acción apostólica las diócesis de Tours y Poitiers para lo cual iba de un lugar a otro bajo la apariencia de un mendigo harapiento que recorría caminos pidiendo limosna de puerta en puerta .

De esta forma administraba los sacramentos a mucha gente aunque con riesgo de perder la vida ya que habían puesto precio a su cabeza . Sin embargo nunca lograron apresarlo .

El año 1800 fundó en la calle Picpus en París la Congregación de los Sagrados Corazones , la que se mantuvo en la clandestinidad durante el período napoleónico.

El Padre Coudrin envió misioneros al archipiélago de Hawai, Oceanía, y Sudamérica (Chile y Perú) y el año 1837 murió en París .

Tres años después, en 1840, la Congregación fundó en Lovaina, Bélgica, un convento, al que en Enero de 1859 ingresó José de Veuster, más tarde Damián .

José de Veuster nació en Tremeloo, Bélgica, el 3 de Enero de 1840, sus padres eran campesinos y tenía otros 7 hermanos, dos de ellos murieron siendo todavía niños.

A los 17 años estudió comercio y francés en Braine-Le-Compte con el propósito de ayudar más tarde a su padre en el negocio de granos.

Esto sin embargo nunca se cumplió ya que a comienzos del año 1859, con 19 años, su mismo padre le acompañó a Lovaina para entrar al convento de los SS.CC.

Al año siguiente vistió el hábito de hermano y pasó a llamarse Damián.

En 1863 viajó junto a otros misioneros a las islas hawaianas llegando a Honolulú el 19 de Marzo de 1864 y dos meses más tarde fue ordenado sacerdote, cantando su primera Misa en la catedral de esta ciudad.

Ese mismo año, en Junio, fue enviado a Puna en la isla de Hawai, la mayor del archipiélago del mismo nombre, donde permaneció 8 meses.

En Marzo del año siguiente se trasladó al distrito de Kohala en la misma isla, donde estuvo 8 años. Este distrito tenía grandes extensiones montañosas sin caminos, que recorría a caballo, a pie, en bote, a nado o escalando cerros, para llevar a las aldeas más alejadas el mensaje de salvación.

En estos viajes, curaba y daba aliento a los enfermos que encontraba, oportunidad en la que se encontró por primera vez con la lepra .

El Padre Damián era un hombre muy fuerte y saludable y con sus propias manos, ayudado de nativos de aquellos lugares, construyó varias capillas .

A comienzos del año 1873 su obispo, Monseñor Louis Maigret, también de la Congregación de los SSCC, preocupado por la falta de asistencia sacerdotal de los leprosos de la isla de Molokai, también del mismo archipiélago, preguntó a sus misioneros si alguno iría a vivir allá, a lo que el Padre Damián se ofreció como voluntario.

“Sé que voy a un perpetuo destierro, y que tarde o temprano me contagiaré de lepra, pero ningún sacrificio es demasiado grande si se hace por Cristo”, fueron sus palabras.

En Mayo de 1873, con 33 años, llegó a la aldea de Kalawao en la isla de Molokai, acompañado por el Obispo Maigret quién presentó al Padre Damián como “uno que será un padre para ustedes y que los ama de tal manera que no tiene dudas en volverse también uno de ustedes, vivir y morir con ustedes”.

Estas palabras se cumplirían y se harían realidad muy pronto .

A ese lugar llegaban todos los enfermos de lepra que por orden del gobierno de las islas debían abandonar a sus familias para ir a morir allá en un completo abandono y en la miseria más grande.

También los niños, sin importar la edad que tuvieran, eran arrebatados a la fuerza de los brazos de sus desesperadas madres y enviados a Molokai.

En Kalawao había aproximadamente 800 leprosos. El Padre Damián visitó sus chozas miserables encontrando suciedad, descomposición y muerte, rostros desfigurados, hombres que se arrastraban por el suelo, sin piernas , sin manos.

El “hospital” era un lugar más de miseria y horror donde estaban postrados cadáveres vivientes, muchos sin ojos y otros muchos devorados por repugnantes gusanos.

No tenían auxilio, nadie les atendía, no había médicos ni enfermeras. No había medicamentos para mitigar el dolor y cerrar las llagas, faltaba el agua y las mantas y todo estaba sumido en la mayor suciedad y plagado de parásitos.

En medio de esa sórdida miseria e inmundicia los enfermos estaban abandonados a su suerte siendo auxiliados sólo por otros leprosos que podían hacerlo.

El Padre Damián se ocupó especialmente desde que llegó de estos moribundos, limpiaba y curaba sus heridas como podía y los auxiliaba espiritualmente, dándoles los sacramentos y el aliento necesario para que murieran en paz.

Como el agua había que buscarla lejos del poblado, en los faldeos de un monte, él mismo hacía viajes a pie para traerla al hospital en dos baldes.

Con el tiempo lo ayudaron los que podían utilizar brazos y piernas, distribuyendo el agua también en las casas.

El gobierno de las islas se limitaba a “lanzar” una vez por semana alimentos para los leprosos lo cual era absolutamente insuficiente y le negó otras ayudas que el Padre Damián solicitó.

Sin embargo, dado que ya se conocía su trabajo en favor de los leprosos, mucha gente de Honolulú le hizo llegar en abundancia alimentos, medicinas , ropa, camas y mantas, maderas y materiales de construcción .

Muy luego empezaron las obras que cambiarían el aspecto de la aldea.

Lo primero fue el hospital. Cada enfermo tuvo una cama nueva con gruesas mantas de lana y el Padre Damián organizó un servicio de enfermeros entre los mismos leprosos.

Las viejas chozas fueron quemadas y reemplazadas por casitas de madera bien ventiladas. El Padre Damián hacía de arquitecto y carpintero y logró que los menos enfermos también lo ayudaran.

Había en el lugar un orfanato que también reemplazó por una nueva construcción. De aquellos niños él era padre y madre a la vez .

Organizó una banda de músicos que tocaba en la Parroquia, un coro, tenía monaguillos muy bien vestidos, misas solemnes, procesiones Eucarísticas.

Muy a pesar suyo, ya que era un hombre de gran humildad, su trabajo se conoció en Estados Unidos y Europa desde donde llegó mucha ayuda.

Con el tiempo se instalaron cañerías que llevaron el agua a la aldea y llegaron periódicamente medicamentos y un médico.

Así, con el paso del tiempo Molokai dejó de ser un infierno y volvieron la alegría y las sonrisas a la isla.

El Padre Damián celebraba temprano cada día la Misa, rezaba, pedía oraciones y desarrollaba una intensa labor de catequesis.

Enterró él mismo cerca de 1.500 muertos además de fabricar los ataúdes y cavar las fosas .

Decía que “me paseo por las noches entre sus tumbas rezando el Rosario y meditando en la eterna felicidad que muchos de ellos están ya disfrutando”.

Repetía siempre : “si yo no encontrara a Jesús en la Eucaristía mi vida sería insoportable.

Al pie del Sagrario es donde encuentro alivio en mis pesares y consuelo en mis penas interiores. Sin la presencia permanente de nuestro divino Maestro en mi humilde capillita no me hubiera sido posible perseverar”.

Finalmente, en 1884, después de 11 años de ministerio sacerdotal y apostólico en Molokai, se contagió de lepra y escribió a su obispo: “pronto estaré completamente desfigurado.

No tengo ninguna duda sobre la naturaleza de mi enfermedad. Estoy sereno y felíz en medio de mi gente”.

En Mayo de 1888 llegó el sacerdote belga Lamberto Conrady, amigo suyo y de gran ayuda y consuelo para él. También le acompañaron en sus últimos días de vida los sacerdotes Alberto Montiton y Wendelin Mollers, este último sucesor suyo.

En Noviembre de ese mismo año llegaron 3 religiosas franciscanas de Siracusa, Estados Unidos, para ocuparse del hospital de niñas leprosas.

El Padre Damián murió el 15 de Abril de 1889 .

“El día 3 de Mayo de 1936 volvía a Flandes, su patria, el hijo de una humilde familia de labradores, el mismo que muchos años antes partiera de una pequeña aldea de Brabante.

Ahora, un barco de guerra lo dejaba en el puerto de Amberes, en medio de salvas de honor de los cañones.

A su paso todo un regimiento presentaba armas, un purpurado cardenal le daba la bienvenida, y un presidente de ministros pronunciaba el saludo de la patria, mientras el mismo rey se postraba ante el repatriado.

Como en carrera triunfal el flamenco pasaba por los pueblos y ciudades de la madre patria, al tiempo que en todas las torres las campanas eran echadas al vuelo, las banderas tremolaban al viento y los niños cubrían los caminos de flores.

¿Quién era el que, cual un emperador, regresaba a su patria?

¡un muerto!

Un hombre que, en una lejana isla del inmenso océano había dado su vida por sus hermanos sumidos en el dolor.......” ( del prólogo del libro citado al pie de página).

¿Qué fue lo que movió a este hombre santo a dar su vida por los leprosos de Molokai? Me parece que vió en esta entrega generosa, la voluntad de Dios.

Su amor a Jesucristo, a la Iglesia y a las almas lo llevó a dejar su querida tierra natal y viajar lejos para convertirse en servidor de los miserables y abandonados a quienes les llevó aliento y consuelo en su dolor. Les mostró a Cristo con su ejemplo vivo y les preparó para su muerte.

No sólo abandonó su país natal y sus seres queridos sino que también se olvidó por completo de sí mismo entregándose por entero a los leprosos, lo que lo llevó a experimentar una inmensa y profunda felicidad, acompañada de una paz verdadera.

El Padre Damián de Veuster es un gran ejemplo para nosotros y esta una buena oportunidad para reflexionar acerca de nuestra propia vida, de cómo ser más generosos y hacer la vida más agradable a los que nos rodean, empezando por las personas que tenemos más cerca: en la familia, en el trabajo, en la calle, olvidando muchas veces nuestros propios gustos y comodidades para entregar alegría, tiempo, dedicación y aliento a los demás.

Con mucho cariño a todos mis compañeros de la promoción 1969 de los SSCC

Padres Franceses de Alameda,



Werner Plass C.


Fuentes de información:

-artículos de internet.

-libro “El apóstol de los leprosos”
Wilhem Hunermann,
Ediciones Palabra.