jueves, 17 de septiembre de 2009

Historia del R.P. Augusto Jamet, cuyo busto está debajo de la campana

Queridos amigos:

Toda nuestra vida escolar fue reglamentada por el son argentino de la vieja campana del colegio, que durante la jornada señalaba la llamada a la misa matutina y también el final de cada hora de lección con el tan deseado recreo y luego tristemente el inicio de otra tediosa hora de clases.

Llamaba siempre con un toque alegre y viril. En nuestros años mozos el encargado de tocarla era Nestor Torres y cuantas súplicas recibìa de anticipar el toque de fin de clases.

La campana estaba colocada encima del busto de un sacerdote ilustre de la Congregación pero nuestra generación ignoraba el nombre.

Un dìa en una vieja revista descubrí su historia que no he olvidado nunca más...

El Padre Augusto Jamet provenìa de esa tierra maravillosa de Normandia, donde los verdes prados dominan el mar. Y él desde lo alto con su mirada de bronce dominaba los patios del colegio.

En Chile fue muy feliz pero un día, hacia 1897, su Orden decidió que tenía que volver a Francia para ser maestro de novicios en Beire.

Fue una larga ausencia y todos sus ex-alumnos que pasaban por Europa se encaminaban hacia esa comarca para verlo.

Allí se destruìa de nostalgia por Chile. A todos repetìa "Yo quiero volver a Chile, yo quiero morirme en Chile" y a veces interrumpìa bruscamente una conversación para preguntar : ¿Ha estado en Marga-Marga ? o citaba otro lugar del lejano Chile del cual se había enamorado.

Preguntaba minuciosamente de cada uno de sus ex-alumnos y se recordaba de todos.

Este francés que en 1871 había celebrado en Chile una famosa misa en memoria de sus hermanos sacerdotes de Picpus masacrados por los anàrquicos en 1870 durante la Comuna, en 1880 habría celebrado otra dramática misa de sufragio.

En 1879 el Sexto Añ completo dejó abandonadas las aulas y se embarcò voluntariamente para la gran guerra patriótica contra el Perú.

Los sextinos conocieron la Gloria en Pisagua, Chorrillos y Miraflores...

Volvieron los batallones victoriosos pero de los doce sextinos seis habían dado su sangre de mártires por la Patria.

El Padre Augusto hizo lanzar al vuelo la campana del Colegio y pronunció entre lágrimas su misa más difícil pronunciando uno a uno los nombres de sus alumnos caídos por la Patria -por ese Chile que sentía también como su patria:

Luis Larrain, Fernando Olivos, Fernando Ordones, Onofre Montt, Miguel Izaza, Carlos Bonn.

Los deseos del Padre Augusto se realizaron. Muy viejo volvió a morir a Chile y seguramente desde su muda presencia de estatua junto a una vieja campana escolar ha continuado a amar esta tierra chilena y la fila infinita de los alumnos que por estos patios han pasado...

Querida vieja campana de mi colegio, en estos cuarenta años de ausencia he sentido tocar tantas y tantas campanas, pero tu son argentino lo llevo anclado en lo más profundo de mi corazòn...

Génova 17 Septiembre 2009

-Federico Pescetto


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